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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Auto empatía. Hacia una comunicación más eficaz.




En este taller os invito a introducirnos en el tema de la auto empatía y acompañamiento auto empático, a través del trabajo corporal y de ejercicios prácticos, utilizando algunas herramientas de la comunicación no violenta que nos ayudarán a ver que es lo que hay de vivo en nosotros en este momento. El propósito es el encuentro con uno mismo para comprendernos mejor y a partir de ahí, poder comprender mejor a los demás.

La auto empatía es la base, son los cimientos respecto a nosotros mismos. Muchas veces vamos a dar escucha empática con una intención maravillosa, de querer conectar con el otro, pero como no tenemos esos cimientos de habernos escuchado a nosotros mismos, vamos en unas condiciones que cuando el otro dice algo que no nos gusta, reaccionamos airadamente, sin entender lo que está pasando.

Trabajaremos con los juicios y a través esos juicios que tenemos hacia nosotros mismos podremos contactar con los sentimientos y necesidades que esconden.
La intención es iniciar un acercamiento a darnos cuenta. La auto empatía es un camino hacia nuestras necesidades y a celebrar que hay algo vivo en mí con la confianza de que luego podré pedir, porque tenemos la seguridad del acceso a esa etapa.

Bailaremos desde cada uno y hacia el otro.
A través de la danza, la expresión, la voz, el masaje y la respiración, tomamos consciencia de nuestro cuerpo de una manera divertida y en contacto con el otro.
Guiados a través de la música y por las diferentes propuestas, desarrollaremos nuestro potencial creativo y emocional, estimulando y despertando la capacidad de comunicación con las demás personas.

Dirigido a todas aquellas personas que deseen encontrarse mejor consigo mismas y que quieran compartir con los demás un espacio de libertad y confianza.
No es necesario tener experiencia en expresión corporal, danza, teatro…
No hay límites de edad.

Acabo con un fragmento de Le Petit Prince de Antoine de Saint-Exupéry. En un momento determinado el Principito se encuentra con un comerciante que ha descubierto una píldora que permite no tener nunca sed. Y el comerciante, orgulloso, pondera su píldora diciendo: “Gracias a esto ya no hace falta ir al pozo ni a sacar agua de la fuente, y he calculado que permite economizar hasta cincuenta y tres minutos por semana”. Al oírle el Principito se siente consternado y responde: “Si yo tuviese cincuenta y tres minutos, caminaría muy lentamente hacia una fuente”.
Dicho de otro modo, me tomaría tiempo para ir tranquilamente hacia lo que va a saciarme, a revitalizarme. Me regocijaría con el frescor del agua antes incluso de haberla probado, me refrescaría con su melodía antes incluso de meter en ellas las manos. Me tomaría tiempo para estar allí donde la vida me alimenta y apaga verdaderamente mi sed.
 


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